Imagen, comunicación visual, rasgos propios con matices persuasivos. Referenciales dirigidos a múltiples ámbitos de percepción y medios masivos de comunicación; desempeñando estos un papel fundamental en desarrollo y difusión como parte del fenómeno más amplio de las sociedades de consumo.

 Dentro de los medios, la prensa es un importante canal de divulgación ya que sus mensajes influyen en el imaginario colectivo. Considerándola parte fundamental de los códigos visuales de nuestro siglo, en su interacción con los lenguajes del arte moderno.

 El marco teórico se basa en el supuesto de que las imágenes publicitarias han recogido gran parte de la tradición. La publicidad, como parte de los mecanismos de la sociedad de consumo, ha impulsado en la diversidad iconográfica que proliferó en las artes visuales dentro de los procesos de cambio y ruptura que la modernidad y las vanguardias históricas propiciaron. Coadyuvando transformaciones conceptuales en el terreno de la estética y el arte, sus cargas ideológicas y su flujo sobre la producción, la circulación y el consumo.

 Destacando los anuncios dedicados a la oferta de servicios particulares, a domicilio, de compañía… gustos y preferencias, conformando un modo de vida basado en hábitos de consumo material y cultural.

“Ilustre su anuncio y será más leído, ocurra usted a mí o hablemos por teléfono”

 El arte como espacio industrial y de consumo es un gran negocio, vive sus modas y vende un producto. Toma su “espacio” en el mercado convirtiendo la producción artística en mercancía comerciable con el objetivo de promover y provocar su consumo.

 Las estrategias publicitarias para su comercialización son ajenas al sujeto-productor, aun siendo éste quien vende su producción, que es él mismo. El artista se convierte en objeto de negociación; de sujeto-productor pasa a ser sujeto-producto. El hombre como cosa, como instrumento, como mercancía ofertada.

 Tras esta transformación, la actividad artística solo es equiparable a otra actividad humana en presencia pública y afirmación explícita: prostitución.

 Los espacios del arte y la prostitución actualmente son compartidos. El artista también hace uso de la publicidad para la difusión, producción y distribución de su experiencia artística, transformando los espacios expositivos.

 Los medios masivos de comunicación desempeñan un papel fundamental en este proceso, se anuncian las necesidades de intercambio comercial, la compra-venta de objetos, servicios, espectáculos, contactos y otras prácticas artísticas difíciles de clasificar.

 Arte, prostitución, artista y puta, exponen el producto siendo a la vez vendedor y mercancía.

 
 

El artista se convierte en objeto
de negociación; de
sujeto-productor
pasa a ser sujeto-producto.
El hombre como cosa,
instrumento,
como mercancía ofertada.
Tras esta transformación,
la actividad
artística solo es equiparable
a otra actividad humana en
presencia pública
y afirmación explícita:
prostitución.